El Espíritu de Dominio Propio

Actualizado: may 23

Tiempo atrás escuché que alguien dijo: "Tu cuerpo es el reflejo de tus decisiones." Tengo que aceptar que me golpeó fuertemente esta frase. De repente me quedó claro que no he estado tomando muy buenas decisiones últimamente y como resultado de mis malas decisiones mi cuerpo se ha visto afectado.


Más allá de un refrán popular el Espíritu Santo impactó mi vida ese día al recordarme 2 Timoteo 1.7: " Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." Entonces pensé: "¡Un espíritu de dominio propio! Sin duda, el dominio propio es importante para Dios, después de todo se encuentra al mismo nivel que el poder y el amor." Dios quiere que practiquemos el dominio propio en nuestra vida cristiana, y no que vivamos desenfrenadamente y sin orden.


Primeramente, qué es el dominio propio y cómo podemos llevarlo a la práctica? La palabra griega que se emplea aquí es “sophronismos” que significa moderación, autocontrol, disciplina personal. Me dí a la tarea de buscar algunas definiciones en Internet y compartiré mis favoritas:



Autodisciplina es hacer lo que deberías hacer, cuando deberías hacerlo, tanto si te apetece como si no.”

Elbert Hubbard – popularizada por Brian Tracy

"La disciplina es recordar lo que quieres."

-David Campbell.



"Disciplina es tomar decisiones efectivas a corto plazo, basadas en consecuencias de largo plazo."

Alguien escribió que autocontrol (o disciplina personal) es la habilidad que nos permite controlar nuestras emociones, nuestros impulsos y nuestras conductas, permitiéndonos así alcanzar nuestras metas y objetivos. Tener dominio propio es decidir sabiamente en las pequeñas encrucijadas de la vida diaria. Es elegir una palabra suave antes que una respuesta áspera, rechazar el postre mientras te comes una fruta, invertir quince minutos en un libro en lugar de deslizar las noticias del Facebook, irnos a la cama temprano versus desvelarnos con una serie de Netflix, apartar tiempo para orar cada día en lugar de completar el último punto en la lista de pendientes o levantarnos una hora antes para ir a correr.


Sin duda el dominio propio es una habilidad bastante difícil de desarrollar! Es por eso que necesitamos la intervención del Espíritu Santo en este punto. Me alienta saber que el Espíritu Santo es especialista en esta área, y que él realmente desea traer orden a mi vida. No tengo que caer en un círculo vicioso de malas decisiones y peores consecuencias; sólo necesito pedirle a él que me llene y me ayude a poner bajo su control todos los aspectos de mi vida para poder experimentar la libertad de la disciplina... Bueno, eso queda para la próxima reflexión!


Ahora te toca a ti! Ya que sabes de qué se trata, dime: En qué aspecto de tu vida necesitas al Espíritu de autocontrol? Qué harás al respecto?




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