Jehová, Tu Sanador

Éxodo 15:26

Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.


Luego de que los israelitas salieran de Egipto y cruzaran el Mar Rojo, emprendieron una marcha de tres días a través del desierto de Shur (pared fortificada). Al cabo del tercer día, agotados y sedientos en extremo, los hijos de Israel encontraron un pequeño oasis donde fluía agua. Sin embargo, la historia cuenta que ellos no pudieron beber de aquellas aguas, porque eran amargas; así que llamaron a aquel lugar Mara, que significa amargura. Decepcionados y desesperados, viendo que no tenían forma de saciar su sed, la gente comenzó a murmurar y a quejarse. Entonces Moisés clamó a Dios, quien le mostró un árbol en particular. Al echar este árbol al agua, un milagro sorprendente ocurrió ante los ojos de todo el pueblo: las aguas amargas de Mara se volvieron dulces ( o potables), de modo que los israelitas pudieron beber de ellas.


Los acontecimientos en Mara sirvieron como pretexto para una revelación especial de la naturaleza divina, la revelación del nombre Jehová Rafá (Yahweh Rapha), el Sanador

o el que sana. La palabra rapha se utiliza en las Escrituras de manera amplia para significar el acto de enmendar, restaurar, completar, y sanar; sin embargo no hay duda de que esta palabra implica sanidad del cuerpo físico, tal como se usa por primera vez en Gen 20:17.


El contexto de esta revelación de Dios como Sanador se vuelve particularmente claro cuando leemos el verso 26 del capítulo 15 de Éxodo al comienzo de esta reflexión:


1. En primer lugar, se da en un contexto de pacto condicional. El dijo: Si oyes,si haces, si guardas... si obedeces... Hay suficiente evidencia en la Escritura para afirmar que los israelitas disfrutaron de inmunidad sobrenatural durante el tiempo en que se encontraron bajo este pacto de obediencia; no así cuando se apartaron del Señor para ir en pos de otros dioses y prácticas paganas. El compromiso de Dios de manifestarse como Yahweh Rapha estaba condicionado a la observancia de los mandamientos y estatutos divinos, particularmente a la promesa de una conducta recta que trae honra a Dios.

2. Se da en un contexto de identidad espiritual. Dice: Ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti... El pueblo que murmuró en Mara, había experimentado la protección sobrenatural de Dios mientras aún estaba en Egipto, donde era esclavo. Una trás otra, el Señor había enviado diez terribles plagas sobre el Faraón y su gente. Estas plagas habían sacudido la falsa seguridad del poder egipcio y desafiado a sus muchos ídolos, pero a medida que se recrudecían, parecieron pasar de largo la humilde aldea de los hebreos.


3. Se da en un contexto relacional. Dijo: ... Porque yo, el Señor, soy tu Sanador. El pueblo estaba a salvo por causa de su relación con el verdadero Dios, tal como lo expresa el salmista: Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí (Salmo 33:12).


El verso 25 dice que el Señor utilizó los eventos en Mara para probar al pueblo. Es difícil comprender la lógica detrás de esta prueba si antes no nos referimos al verso 27 en que se nos dice que los israelitas llegaron a Elim, donde había 12 fuentes de agua y 70 palmeras datileras, y acamparon allí junto a las aguas. La naturaleza casi paradisíaca de Elim contrasta fuertemente con las privaciones en Mara. No sólo había allí suficiente agua para todos (un pozo para cada tribu), sino también alimento en abundancia. Mara sólo fue un punto crítico en el camino hacia Elim.


Cómo podemos entender la revelación de Jehová Rafá en tiempos de una pandemia mundial? Quizá esta es la pregunta más importante que deberíamos hacernos ahora mismo. Es posible aplicar los mismos principios espirituales a la iglesia de hoy? Pienso que sí.


En primer lugar, Dios sigue siendo el mismo, su naturaleza sigue siendo la sanidad. Cuando analizamos el ministerio terrenal de Cristo, no nos queda duda alguna de que él vino a manifestar este aspecto particular de la naturaleza del Padre. Aunque entendemos por la Palabra que el Señor derramará juicio sobre aquellos que insistan en un estilo de vida pecaminoso y rebelde, la verdad es que todavía estamos a tiempo para volvernos a él, antes de que se cierre esta ventana de oportunidad y el mundo entre en la etapa de la Gran Tribulación.


En segundo lugar, la verdadera iglesia no es una institución humana, sino el conjunto de todos los creyentes que se encuentran en una relación de pacto con Dios, a través de la sangre derramada de Jesucristo, y que han nacido del Espíritu Santo. Seguro que ya has escuchado la historia de la primera Pascua y de cómo el ángel de la muerte pasó de largo las casas de los hebreos a causa de la sangre aplicada en el marco de sus puertas. No existe mejor tiempo que este para identificarnos con Cristo, ponernos a cuentas con Dios, y prepararnos espiritualmente para encontrarnos con él en las nubes. El tiempo de los acontecimientos finales se acerca vertiginosamente.


Finalmente quiero decir que debemos mirar las aflicciones presentes como una época de prueba y sacudimiento para el mundo. No tengo dudas de que Jehová ha sido, es y continuará siendo mi Sanador. Cuando los israelitas llegaron a Mara y se encontraron con el problema de las aguas amargas, terminaron experimentando el poder sobrenatural de Dios en medio de la adversidad. Ahora mismo, el Señor está rompiendo los esquemas religiosos y llamando nuestra atención acerca de lo que es más importante. Estoy segura de que este sacudimiento traerá mayor gloria al pueblo de Dios a medida que nos alineamos con él y con su propósito, después de todo, nosotros somos la iglesia de los últimos tiempos.

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