La Investidura del Cristiano

Actualizado: may 30

En el estudio anterior, hablamos sobre el significado del agua en la Biblia, y de cómo ese simbolismo está presente en el bautismo cristiano. Siguiendo el orden ceremonial que encontramos en Levítico 8 para la consagración de Aarón y sus hijos, podemos encontrar otro símbolo recurrente en las Escrituras: las vestiduras.


Levítico 8:7-9


Y puso sobre él la túnica, y le ciñó con el cinto; le vistió después el manto, y puso sobre él el efod, y lo ciñó con el cinto del efod, y lo ajustó con él.

Luego le puso encima el pectoral, y puso dentro del mismo los Urim y Tumim.

Después puso la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra, en frente, puso la lámina de oro, la diadema santa, como Jehová había mandado a Moisés.


Las vestiduras dadas a Aarón y sus hijos se describen en detalle en otros pasajes de las Escrituras como Éxodo 28:4-43 y 39:1-31. Notemos brevemente algunos puntos acerca de las vestiduras sacerdotales:


  • Al igual que con el diseño del Tabernáculo, las ropas de los sacerdotes fueron elaboradas según el diseño de Dios por medio de hombres hábiles, escogidos, llamados y capacitados por el Espíritu Santo para esta obra (Éxodo 31:1-11)


  • Estaban hechas y adornadas con oro, piedras preciosas, y otros materiales valiosos, poniendo gran atención al detalle.


  • Fueron consideradas santas, es decir, consagradas al servicio exclusivo de Dios dentro del Tabernáculo, y al uso exclusivo de los sacerdotes consagrados.


  • Según Éxodo 28:2 su propósito era “para honra y hermosura”. En otras palabras, servían para honrar a los sacerdotes y distinguirlos en su papel de mediadores.


  • Fueron otorgadas por Moisés en el día de su dedicación en un acto de gracia divina. Recordemos que Aarón y sus hijos no eran particularmente merecedores de este ministerio más que cualquier otra persona del pueblo, sino que fueron soberanamente escogidos y comisionados para el sacerdocio en un acto de gracia y misericordia divinas.


Aunque nuestro objetivo no es describir en detalle las vestiduras sacerdotales, como se pueden encontrar en el libro de Éxodo, vamos a resumir que habían al menos seis prendas que formaban parte del vestido del Sumo Sacerdote: la túnica, el cinto, el manto, el efod, el pectoral y la mitra. Estas seis prendas están llenas de significado y simbolismo profético, sin embargo, en este estudio adoptaremos un enfoque más general que nos lleve a una aplicación práctica del concepto bíblico de vestiduras.


Para comprender el significado de las vestiduras en la Biblia, te propongo comenzar en Génesis 3:7 y luego 3:10-11:


Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales (...) Y él (Adán) respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?


Este es un extracto del relato de la caída del hombre y de la conversación que Dios tiene con él acerca del pecado. Muchas personas que desconocen la Biblia, han llegado a la conclusión de que el pecado de Adán y Eva tuvo alguna relación con su sexualidad, debido a que se resalta la desnudez de ellos (sabemos que no es así, pues ellos ya tenían la bendición de Dios para multiplicarse y llenar la Tierra); sin embargo, esta es una primera pista para comprender la desnudez bíblica como referencia a la condición espiritual.


¿Estaban Adán y Eva desnudos desde el principio, antes de comer del árbol? Sí. ¿Se avergonzaban? No. ¿Estaban desnudos en el verso 10, mientras se escondían de Dios? No! (Pues se nos dice en el verso 7 que cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.) Entonces, ¿Por qué se avergonzaron?


La respuesta a esta pregunta no puede encontrarse directamente en su aspecto físico, sino en su nueva condición espiritual. Ellos se sintieron culpables, inseguros, expuestos y vulnerables por primera vez luego de desobedecer al Creador! Adicionalmente, el verso 10 nos permite ver a Adán y a Eva fracasando en su primer proyecto de corte y costura... El primer vestido de hojas de higuera que se describe en el verso 7 no pasó la prueba del escrutinio divino, por lo que Dios en su misericordia les dio un nuevo vestido de pieles en el verso 21, como un acto soberano de gracia, antes de expulsarlos definitivamente del jardín:


Y el Señor Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió (v. 21)


¿Por qué les hizo el Señor vestidos de piel? Porque ellos iban a salir fuera del jardín, para sobrevivir en una Tierra maldita por la corrupción del pecado, y por lo tanto, ya no disfrutarían de las condiciones ideales establecidas para ellos en el jardín. ¿Había cambiado en algo su condición de desnudez espiritual? No, pero ciertamente estas vestiduras eran un símbolo de la gracia divina y una señal que habla de su identidad como creación especial de Dios.


Partiendo de este relato en Génesis 3, encontramos el concepto de vestidura, no sólo para hacer referencia a la apariencia física de una persona, sino también en sentido figurado, para indicar su identidad, estatus o condición espiritual.


Por ejemplo, Jacob le dio una túnica de colores a su hijo José para identificarlo como el hijo favorito (Génesis 37:3). Inmediatamente, los hermanos de José entendieron el mensaje de la túnica y se sintieron tan desafiados por ella, que se aseguraron de quitársela a su hermano antes de echarlo a una cisterna seca y venderlo como esclavo a una caravana de comerciantes; luego ellos tomaron la túnica de colores y la estropearon, manchándola de la sangre de un corderito, para así convencer a su padre de que el muchacho estaba muerto. La túnica de José enviaba un fuerte mensaje acerca de quién era él, es decir, su identidad.


Un ejemplo de vestiduras como símbolo de la condición espiritual puede leerse en el libro de Job, donde se nos dice que Job estaba vestido de una conducta recta:


Job 29:14

Me vestía de justicia, y ella me cubría;

Como manto y diadema era mi rectitud.


También veamos Ezequiel 16:10-14 donde se describe a Jerusalén como la novia de Jehová, haciéndose mención de sus lujosos vestidos y joyas como símbolo de su elevada posición o estatus:


Y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda.

Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello.

Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.

Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y bordado

Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.


Volvamos a nuestro pasaje inicial en Levítico 8:7-9 para aplicar lo que hemos aprendido. Aarón y sus hijos recibieron vestiduras sacerdotales como señal de:


  • Identidad: A partir de ese momento, ellos dejarían de ser conocidos como gente común para ser constituidos ministros del Dios Altísimo y mediadores del Antiguo Pacto, por lo que su identidad cambió al ser revestidos.


  • Condición espiritual: Ellos recibieron un fuerte llamado a la santidad, es decir, tuvieron que ser apartados de entre sus hermanos, para servir a Jehová. Esta condición de santidad, que debía reflejarse en una conducta irreprochable y una vida de observancia, estaba representada por su forma de vestir.


  • Posición o estatus: Ya hemos dicho que el propósito de sus vestiduras era honra y hermosura, lo que indica una posición de liderazgo y privilegio, aunque esta venía acompañada de gran responsabilidad.


Recordemos que ellos fueron primero lavados, y después vestidos. Este orden es importante porque el lavamiento indica nuevos comienzos, mientras que la investidura es una nueva identidad, una nueva condición y una nueva posición!


El apóstol Pablo escribe a los cristianos de Galacia:

Gálatas 3:26-29

Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.


Notemos aquí que Pablo parece seguir un orden lógico similar al de Levítico 8. El dice que cualquiera que ha sido primeramente bautizado en Cristo, también está vestido de El. Una vez más diremos que este orden es importante y no puede ser violentado. Ya hemos establecido cómo el bautismo nos identifica con Cristo en su muerte y resurrección para que podamos experimentar la vida de Dios en nosotros (Estudio Comienza en el Agua).


Una vez que tiene lugar el nuevo nacimiento, una persona nueva necesita una nueva identidad. En el caso de todo cristiano nacido de nuevo mediante el bautismo, esa nueva identidad es Cristo mismo! De modo que nuestra antigua identidad no tiene validez alguna (entiéndase: diferencias culturales, nacionales, étnicas, sociales, de género, etc.) sino que ha sido reemplazada por la de Cristo.


¿Acaso soy yo Cristo? Claro que no! Pero estoy revestida de El! Me identifico con El, y por esa sencilla razón mi condición ha cambiado, y también mi posición! ¿Qué significa eso? Pablo dice que ahora soy de Cristo, linaje de Abraham y heredera según la promesa. Mediante nuestra unión con Cristo, quien es la verdadera simiente de Abraham, hemos venido a formar parte del pueblo de Dios sin importar cual sea nuestra procedencia étnica, por lo que ahora somos descendencia espiritual de Abraham, y herederos de las mismas promesas y bendiciones que él recibió por la fe.


El cristiano nacido de nuevo y vestido de Cristo, recibe la posición de hijo heredero porque ha sido adoptado dentro del Israel espiritual. Al mismo tiempo le ha sido otorgada una nueva condición:


Romanos 3:21-26

Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. (...)

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, (...) a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.


Si estamos revestidos de Cristo, su justicia nos ha sido imputada. Cuán importante es esto! Adán y Eva fueron expulsados del jardín porque les faltó justicia, pero tú y yo hemos sido restablecidos en Cristo, en base a su justicia, para volver a disfrutar de esa comunión y privilegio que ellos tuvieron.


Reflexión final:


Estimado hermano, Dios te ha dado todos los recursos que necesitas para vivir una vida cristiana victoriosa. De la misma manera en que Aarón experimentó una investidura que cambió radicalmente su identidad, su condición y posición, de una manera totalmente inmerecida; así nuestro Padre Celestial nos ha revestido de Cristo como hijos amados, miembros de su familia, y herederos de todo. Es mi oración que el Espíritu Santo te ayude a entender en qué forma debería este conocimiento cambiar tu manera de pensar y de vivir.


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