Shalom, Pueblo de Dios!

"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados." (Isaías 53.5)

Buscando en mi Biblia RVR60 encontré que habían 381 referencias a la palabra paz, 291 de ellas en el Antiguo Testamento. La palabra traducida paz en el AT es shalom y va mucho más allá de la simple ausencia de conflicto. Shalom significa 'bienestar' en el sentido más amplio. Es la promesa de una vida próspera, segura y feliz en todos los sentidos. Shalom es el resultado de la justicia y la observancia de los mandamientos divinos; una paz que fluye naturalmente de una relación de pacto con Dios, y que se refleja luego en todos los demás aspectos de la vida.



Repetidas veces podemos leer en la Biblia acerca de gobernantes justos y temerosos de Dios, que trajeron una época de paz y prosperidad al pueblo; mientras que aquellos reyes débiles y corruptos abrieron puertas espirituales por donde sus enemigos entraron y terminaron subyugando a la gente. En casos extremos, las ciudades fueron saqueadas y las personas llevadas cautivas al exilio.


El profeta Isaías reprende y exhorta a Israel en una época de cautividad:


"Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar."
(Is 48.18)
"No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz."
(Is 59.8)

Nuestra desobediencia nos aleja de Dios y también de la paz. Este principio se aplica en los niveles personal, familiar, social y nacional. Sin darnos cuenta, nuestras malas decisiones actitudes abrieron puertas de opresión y nos dejaron a merced de una herencia de pecado, destrucción y muerte.


Leemos en la Biblia que el pueblo de Israel solo experimentó la paz de manera muy efímera. Muchos de los profetas sufrieron las consecuencias del pecado y pusieron su mirada en la esperanza de que un día Dios enviaría al Mesías, cuyo justo gobierno establecería la paz perdurable. El profeta Isaías llamó a este Mesías el Príncipe de Paz. Para ellos la paz signicaba cumplimiento y restauración del favor y el propósito de Dios con su pueblo.

Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.
Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
( Isaías 32:17-18)
He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.
(Jeremías 33.6)
Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.
Y éste será nuestra paz.
(Miqueas 5.4-5a)

Al igual que los profetas, ninguno de nosotros puede heredar la paz de Dios naturalmente. Todos nosotros estuvimos en otro tiempo presos del pecado y del error. Fue entonces cuando Cristo entró en escena y se ofreció a sí mismo como sacrificio de paz a nuestro favor. Esto es lo que significa el versículo al inicio cuando dice que “el castigo de nuestra paz fue sobre él" (Is 53:5) Jesús es nuestra paz porque él llevó nuestro pecado a fin de reconciliarnos con Dios, introducirnos en su familia, y regalarnos una herencia incorruptible de paz.


¿Recuerdas el estudio de la semana pasada? Jesús es el Cordero del sacrificio de paz. A través de El podemos acercarnos confiadamente a la mesa del Padre. Todas las promesas de salvación, sanidad, prosperidad, seguridad y bienestar son en El sí y en El amén.


La paz de Dios ya ha comenzado a manifestarse en nuestras vidas y se materializará por completo cuando su reino sea establecido. Si alguna vez te has preguntado qué nos espera en la presencia de Dios y del Cordero, échale un vistazo a la palabra shalom!


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